I’m so scared. Thinking about the future scares the crap out of me.
And yet…
And yet, I know I can do it. I think I’ve outgrown that phase in my ife in which I convinced myself that I was worthless and useless. I’ll sure feel like it sometimes but it’s not a constant thought anymore.
I know I’ll be okay because I am SO strong. I am capable. I am worthy. And to be honest, I’m pretty damn fantastic.
I’m scared. It’s my natural state of being. But I also know I’ll pull through ‘cause I always do.
I’m still here.
To my twenty-one year old self:
We did it. We survived. We’re still here.
Es mi primer instinto, huir cuando todo se pone mal. Cuando escuché que había estado con ella en el auto la noche después de que tuvieramos LA conversación, corrí, corrí lejos. Cuando alguien pensó que era una genial idea darle play a Trouble de Taylor Swift a todo volumen, fui a esconderme en los baños de la escuela. Cuando recibí la llamada ese lunes, desaparecí durante horas y hasta la fecha nadie sabe adónde fui. Cuando todo está mal, hay una bomba a punto de caer y no hay nada que pueda hacer para impedirlo, me voy. Veloz. Sola. Ligera.
Para mí estar en el extranjero es una especie de limbo. Desde el momento en que piso el aeropuerto estoy en territorio neutro y nada de lo que hay ahí afuera puede tocarme. No amo viajar por las culturas diferentes y la arquitectura y el arte, amo viajar porque significa no tener que lidiar con nada ni nadie, es convertirse en otra persona madura y responsable, so fearless, so put together. Básicamente, todo lo que yo no soy. Es un confidence rush, una adrenalina que te recorre el cuerpo.
Afuera, time stops.
Lejos,
es donde estoy a salvo.
12:25am 11.05.2018.
Ha pasado un año. Dos desde la última vez que escribí. Todo ha cambiado.
Yo sigo aquí.